Rosalía y Soy una Pringada: ¿Autenticidad o puro vacío?

por | 11 Feb, 2026 | 0 Comentarios

Lo que prometía ser el «encuentro definitivo» entre la vanguardia pop y el nihilismo de internet ha terminado dejando un sabor agridulce… y no solo por el humo de los cigarrillos. La entrevista de Rosalía en el podcast de Esty Quesada (Soy una Pringada), Special People Club, se ha convertido en un campo de batalla entre una denuncia legal inminente y la incómoda sensación de que, bajo los gorros de papel de plata, el contenido brillaba por su ausencia.

Mucho humo y un problema legal de fondo

El programa no ha tardado en encontrarse con la realidad administrativa. La asociación Nofumadores.org ha registrado una denuncia formal señalando una triple infracción de manual: fumar en un set de trabajo, promocionar el consumo en medios audiovisuales y la exhibición de marcas.

A pesar de que Podimo intentó salvar los muebles retirando el vídeo para pixelar los cigarrillos, el daño —estético y legal— ya estaba hecho. Lo que pretendía ser un gesto de rebeldía «trash» ha terminado pareciendo un descuido de producción impropio de una estrella de este calibre.

El postureo de la «conspiranoia» light

Si quitamos el humo y el filtro de estética grunge, nos queda una charla que navega peligrosamente entre lo místico y lo banal. Aunque Rosalía intentó buscar la empatía del espectador al hablar de su frustración con el género masculino, el resto de la conversación se perdió en lugares comunes de la cultura de internet que ya huelen a cerrado.

Los momentos que rozan la parodia:

  • Aliens y Elon Musk: La anécdota de las luces verdes en Los Ángeles, que Rosalía eleva a categoría de contacto extraterrestre, se siente más como un relleno de sobremesa que como una reflexión real.
  • Los gorros de aluminio: Un recurso visual perfecto para el algoritmo de TikTok, pero que refuerza la idea de que la entrevista prefería el meme rápido antes que la conversación con sustancia.
  • La validación constante: Escuchar a dos figuras supuestamente transgresoras dándose la razón de forma sistemática le quitó todo el nervio que esperábamos del encuentro.

¿Se ha pasado de frenada la Motomami?

Existe un riesgo real para los artistas de este nivel: caer en la caricatura de lo alternativo. Ser «rara» es un valor en el pop actual, pero cuando la charla se queda en la superficie de los chakras, las conspiraciones de salón y el «vibe» por encima del mensaje, el espectador siente que falta esa inteligencia punzante que sí vemos en sus discos.

Y yo me pregunto: ¿Es esta la Rosalía real o es simplemente otra capa de una performance que empieza a sentirse vacía? La diferencia entre la autenticidad y el postureo intelectual es un hilo muy fino, y en esta ocasión, parece que se ha roto.

A veces, un buen silencio dice más que una hora de charla sobre naves espaciales o no hablar mucho de películas favoritas pero sí de la plataforma de pelis del podcast. En fin, quizás esto ha sido el recordatorio de que es mejor dejar que la música hable por el artista. ¿Y tú? ¿Viste a la Rosalía más humana o simplemente a una estrella intentando parecer «especial» sin éxito? Te leemos en los comentarios.

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