Última actualización: 31 Oct, 2025
Rosalía ha vuelto, y lo ha hecho rompiendo el tablero. El inicio de su era LUX no es una simple canción: es un ritual. «Berghain», primer adelanto del álbum, funciona como un cortometraje operístico que trasciende incluso sus ilustres colaboraciones —nada menos que Björk e Yves Tumor— y la Sinfónica de Londres que la acompaña.
El videoclip es una obra densa, solemne y repleta de simbolismo. Pero bajo esa complejidad late una historia universal: el doloroso proceso de liberarse de un vínculo que la anulaba, de ese amor que resta más que suma.
«Berghain» no es solo un videoclip: es un mito modernizado a través de la mirada y la voz de Rosalía. Así se revela el verdadero significado de Berghain, contado mediante los cinco arquetipos que guían su viaje. (Al final del artículo encontrarás un par de regalos informativos extra).
Capítulo 1: La Sombra y La Prisionera
Nuestra historia arranca presentando a Rosalía como «La Prisionera». No está encadenada, pero lo parece. La vemos atrapada en un rol doméstico, vestida de gris, en un piso que es su propia jaula emocional
Pero no está sola. La persigue el primer arquetipo: «La Sombra». Esta sombra es literal: una orquesta sinfónica completa que la sigue a cada paso, desde la cocina hasta el autobús. Es la materialización de su conciencia, de la ansiedad y, sobre todo, de la «fusión enfermiza» que describe la propia letra en alemán: «Seine Angst ist meine Angst, Sein Blut ist mein Blut» (Su miedo es mi miedo, su sangre es mi sangre). Es un tormento bello y agobiante. Con esa imagen comienza su viaje: un descenso al alma que busca liberarse de su sombra.
Capítulo 2: El Juez y El Ideal Perdido
La historia cambia de rumbo cuando encuentra un objeto: un corazón de oro, abollado y pegado a su zapato. Es el símbolo del amor que la ata: brillante en el pasado, pero hoy sin valor.
En su desesperación, busca al segundo arquetipo: «El Juez», encarnado en un Tasador. Rosalía le pide que valore esa joya rota, una metáfora de su intento de encontrarle sentido a la relación. Pero El Juez es implacable: su veredicto es que el corazón ya no vale nada.
La escena es aún más cruel por el tercer arquetipo que la observa: «El Ideal Perdido». Al fondo de la joyería, cuelga el cuadro «La Dama del Armiño» de Da Vinci. Es el símbolo universal de la pureza, un ideal que contrasta brutalmente con el corazón roto de Rosalía.
Capítulo 3: El Sanador y La Mártir
Si el amor no tiene valor, ¿puede al menos curarse? Rosalía busca entonces al cuarto arquetipo: «El Sanador», representado por un Médico.
Pero este Sanador, símbolo de la ciencia y la lógica, fracasa. Solo puede conectarla a un electrocardiograma y confirmar que su corazón está dañado, pero no puede sanar una herida del alma.
Rechazada tanto por la Justicia como por la Ciencia, Rosalía acepta su destino. Se convierte en «La Mártir». La vemos adoptar posturas que recuerdan a la Virgen María, con las manos cruzadas sobre el pecho, y en su dormitorio vigila un cuadro del Sagrado Corazón. Acepta el dolor como un sacrificio espiritual… una forma de redención.

Capítulo 4: El Mensajero y La Inocente
Cuando La Mártir ha aceptado su «muerte», el mundo real se rompe y entramos en un sueño. Es la «intervención divina» que canta la propia letra.
Rosalía huye a un bosque y se despoja de sus ropas grises. Se transforma en «La Inocente», el arquetipo de Blancanieves, reconectando con una pureza anterior al dolor.
Y es aquí donde aparece el arquetipo final que lo cambia todo: «El Mensajero». No es un ángel, sino un pájaro (un petirrojo) que se posa en su mano y canta con la voz mística de Björk. Es la naturaleza, la intuición, lo divino femenino que le concede el permiso para soltarse.
Epílogo: El Alma Liberada
El mensaje ha sido entregado. La muerte simbólica de La Mártir no es una derrota, es una metamorfosis. El cuento culmina con Rosalía transformándose en una paloma blanca, el símbolo universal del «Alma Liberada».
«Berghain», que toma su nombre del «templo» del techno berlinés, es justo eso: un ritual de exorcismo. Rosalía ha cogido una historia personal de desamor y la ha elevado a un mito universal sobre el renacimiento. Una obra maestra.
No te pierdas el videoclip oficial. ¡Tras el vídeo encuentras contenido extra!
El Detalle Oculto: El Terrón de Azúcar
Quizás el gesto más sutil y devastador del videoclip es también el que mejor resume la tragedia. En varias ocasiones, vemos a Rosalía mojar un terrón de azúcar en su café y sostenerlo entre los labios.
Este gesto no es casual; es la letra hecha imagen.
La propia Rosalía canta en español: «Soy un terrón de azúcar que me funde el calor / sé desaparecer / cuando tú vienes es cuando me voy».
El terrón que se disuelve es ella misma. Es la imagen de su identidad fundiéndose, desapareciendo voluntariamente por el «calor» de esa relación tóxica, hasta que no queda nada de su esencia. Es la «ternura pa’l café», un complemento que se consume, hasta desaparecer.

Aquí tienes la letra completa de «Berghain». La canción mezcla alemán, español e inglés.
(Alemán) Seine Angst ist meine Angst Seine Wut ist meine Wut Seine Liebe ist meine Liebe Sein Blut ist mein Blut
Die Flamme dringt in mein Gehirn ein Wie ein Blei-Teddybär Ich bewahre viele Dinge in meinem Herzen auf Deshalb ist mein Herz so schwer
Seine Angst ist meine Angst Seine Wut ist meine Wut Seine Liebe ist meine Liebe Sein Blut ist mein Blut
(Español) Yo sé muy bien lo que soy Ternura pa’l café Solo soy un terrón de azúcar Sé que me funde el calor Sé desaparecer Cuando tú vienes, es cuando me voy
(Alemán / Inglés) Seine Angst ist meine Angst Seine Wut ist meine Wut Seine Liebe ist meine Liebe (This is divine) Sein Blut ist mein Blut (Intervention)
(Inglés) The only way to save us is through divine intervention The only way I will be saved is through divine intervention
I’ll fuck you till you love me I’ll fuck you till you love me I’ll fuck you till you love me Till you love me Till you love me Till you, till you love me
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