El 19 de diciembre debía ser una fiesta. Estábamos listos para escuchar Top of The Hills, el nuevo trabajo de Ca7riel y Paco Amoroso. Sin embargo, en lugar de música, nos hemos encontrado con un silencio atronador y una confesión a corazón abierto. El dúo del momento ha decidido parar en seco. Ni disco, ni gira, ni más velocidad. La razón es tan humana como dolorosa: no pueden más.
«Tomamos decisiones erróneas y apresuradas»
El comunicado ha caído como un jarro de agua fría en redes sociales, pero se siente necesario. Lejos de excusas corporativas, Catriel y Ulises han hablado con la verdad por delante:
«Nos dejamos llevar por un nivel de exposición, presión y éxito que no supimos manejar (…) Nos llevó tiempo reconocerlo, pero necesitamos descansar y sanar. Top of The Hills nació en un momento de demasiada velocidad».
Es un mensaje valiente. Admitir vulnerabilidad cuando tienes cinco Latin Grammys recién ganados y el mundo mirándote es un acto de rebeldía contra una industria que suele triturar a sus ídolos.
El precio del éxito viral
Para entender este colapso, hay que mirar el retrovisor. Lo que han vivido estos dos amigos de la infancia en los últimos dos años no es normal:
- La explosión Tiny Desk: Aquellos 20 minutos en la NPR (con más de 46 millones de vistas) los transformaron de artistas de culto a fenómenos globales.
- La agenda imposible: Una gira de 60 conciertos por cuatro continentes, peleas televisivas en España por tenerlos en plató (el famoso avión privado de Pablo Motos) y festivales masivos.
- La grabación exprés: Su nuevo disco se gestó en solo «dos semanas electrizantes». Un ritmo insostenible que ha terminado pasándoles factura.
Ya lo avisaban en entrevistas recientes al hablar del síndrome del impostor: «En cualquier momento todo se puede ir a la mierda». Y antes de que eso pasara, han preferido priorizar su salud mental y su amistad de toda la vida.
Se apagan los focos por ahora. Ca7riel y Paco Amoroso se bajan del cohete para volver a pisar tierra firme. Y desde aquí, solo podemos aplaudir la decisión.
¿Qué te parece su decisión? ¿Crees que hacemos bien en exigirles tanto ritmo a los artistas o es hora de normalizar estos descansos? Te leemos en los comentarios.






0 comentarios